EL ESQUIVO AVETORO

 

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Durante muchos años, el avetoro común (Botaurus stellaris) era la única garza europea que me quedaba por ver, y pensaba que iba a ser complicado que eso ocurriese pronto. El tipo de hábitat por el que sienten preferencia escasea en l’Albufera y, en caso de que apareciese en alguna mata de cañaveral o carrizal, el acceso a estas zonas suele ser prácticamente imposible a menos que uno se meta con barca en la laguna.

 

La reciente creación de los filtros verdes en el Tancat de La Pipa (Catarroja), Tancat de Milia (Sollana) y Tancat de l’Illa (Sueca) ha permitido no sólo que el avetoro quede más a la vista, sino que puedan tener un lugar tranquilo y protegido en el que pasar el invierno. Desconozco, eso sí, si el ave tenía una presencia tan regular antes de la creación de estas reservas. Como digo, los hábitos de esta especie le llevan a pasar desapercibido entre las matas de vegetación palustre, hábitat que hasta ahora sólo se encontraba en la laguna y algunos puntos de La Devesa. En los filtros verdes cuentan con la posibilidad de pescar entre los carrizos y eneas, encontrándose además el agua limpia.

 

La primera vez que vi a esta especie fue precisamente en el Tancat de Milia, en 2011. Desde entonces, todas las veces que lo he podido ver ha sido allí, en las ocasiones en las que el ave se desplaza de una parcela a otra volando, aunque el pasado día 4 de febrero conseguí verlo posado, eso sí, escondido entre la vegetación. Creo poder decir que resulta más fácil observar a su pariente menor el avetorillo (Ixobrychus minutus), el cual muchas veces se posa al descubierto en los cañaverales. Además, el avetoro cuenta con un excelente camuflaje, único entre todas las garzas que visitan nuestra región.

 

Las citas de esta especie han pasado de ser ocasionales a convertirse en cada vez más frecuentes durante el invierno, lo cual es una buena noticia que se une al aumento de presencia de otras especies como el morito, que en muy poco tiempo se ha establecido en el parque y vuelve a criar, o la garceta grande, con cifras de récord todos los inviernos y que, esperemos, puede que alguna vez lleguen a establecerse como reproductoras en el parque. ¿Pasaría lo mismo con el avetoro? Bueno, es algo más complicado, pero todo dependerá del desarrollo que lleven a cabo las reservas mencionadas.

 

No podría acabar esta reseña sobre el avetoro en l’Albufera sin mencionar un dato interesante a la par que curioso, y es que mi compañero y coordinador del grupo GOTUR, Pedro Marín, cuenta con la que es hasta el momento la única captura para anillamiento de un ejemplar de esta especie en el Parc Natural, acaecida el 1 de marzo de 2008 mientras realizaba una jornada de paseriformes en la R.N. del Tancat de La Ratlla, en Silla. Todo un hito que llegó de la manera más inesperada y que se suma a la exigua lista de anillamientos de esta especie en España, que es inferior a las 25 aves en toda la historia del anillamiento en el país.

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