CERRANDO EL INVIERNO

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En lo que llevo de 2013, mis jornadas de anillamiento se han limitado exclusivamente a la EEC del Tancat de Milia, en Sollana. Aunque hasta ahora lo normal hubiera sido tener tres jornadas hechas, una por mes, debido a sustituciones con los compañeros hice cuatro: una en enero y tres seguidas en febrero. Por tanto, la abundancia y diversidad de las aves no ha sido muy acusada.

 

Destacar que este otoño-invierno, como ya he comentado otras veces, llama la atención lo escaso de la presencia de los pechiazules y mosquiteros comunes, si bien éstos últimos tuvieron un ligero repunte en la jornada del pasado 16 de febrero, con 14 capturas, y otras 4 el día 27 con varias aves muy cargadas de grasa, lo que indica que se trata de ejemplares en migración.

 

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Los escribanos palustres descienden en número paulatinamente conforme se acerca el mes de marzo, y casi no llegamos a tiempo para ver a los machos con la librea nupcial 100% completa, aunque nos podemos hacer una idea aproximada de ello con los machos más avanzados.

 

Otras especies capturadas que tuvieron cierto interés por su escasez fueron el estornino pinto (Sturnus vulgaris) que, a pesar de ser uno de los invernantes más abundantes de la región, es difícil que alguno de ellos acabe en las redes. Para mí, por ejemplo, es la segunda vez que consigo capturarlo para anillamiento. Además del estornino, rompen la monotonía de vez en cuando las tarabillas comunes (Saxicola torquata), con varios ejemplares capturados a lo largo del invierno. En cambio, su pariente el colirrojo tizón no ha hecho acto de presencia en las baterías de redes durante esta temporada a pesar de haberse observado de vez en cuando en la reserva.

 

 

 

Pero si hay que destacar un ave, me quedo con el pechiazul “ibérico” capturado el pasado día 27, Luscinia svecica azuricollis. Se trata de un ave idéntica en todos los aspectos a la subespecie centroeuropea, cyanecula, pero con total ausencia de la medalla blanca, esto es, con el babero completamente azul. Es la primera vez que lo veo y por lo que tengo constancia, no suele ser frecuente que aparezca por aquí.

 

Mis compañeros tuvieron algo más de suerte y en las dos jornadas posteriores a mi última visita pudieron capturar un pájaro moscón (Remiz pendulinus) con remite nada menos que de Polonia, y una agachadiza chica (Lymnocryptes minimus), esquiva limícola de la cual hasta ahora sólo contábamos con dos capturas, ninguna de ellas en el Tancat de Milia.

 

Queda nada para que llegue la primavera y las primeras aves migratorias ya han comenzado a moverse, con lo que llega la promesa de que lo que vendrá estas próximas semanas puede ser muy interesante; no en vano, es la época más emocionante para salir en busca de especies que sólo pueden verse durante esta etapa del viaje de las aves.

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